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Terra
La Coctelera

¡Rápido; siga a aquella competitividad!

Es el texto de viñeta de hoy de Forges en el País. Un capitalista siniestra salta a lomos de un desprevenido trabajador al grito de ¡Rápido; siga a aquella competitividad!, en referencia a otras economías que mejoran la competitividad de la española.
La competitividad desempeña un rol importante en la vida económica de un país inmerso en la globalización pues determina la posibilidad de conquistar nuevos mercados, y consecuentemente de aumentar el nivel de ventas, que se supone que aumentará los beneficios empresariales y los salarios.
La competitividad viene determinada por la productividad definida como el valor del producto generado por una unidad de trabajo o de capital. Y esta productividad puede venir determinada por varios factores, principalmente por el coste de la unidad de trabajo (salarios) o capital (tipo de interés) pero también por la calidad de estos (nivel de formación y nivel tecnológico, respectivamente).
La viñeta deForges debe interpretarse en clave de quién quiere cargar sobre uno sólo de estos factores (factor trabajo) la mejora de nuestra competitividad. Pero esta mañana, en el programa de Carlos Herrera en Onda Cero, "Herrera en la Onda", se ha interpretado como la gansada económica del día, alegando que la competitividad sí depende de los trabajadores. Cierto, de los trabajadores pero también de los empresarios. Quizá no sea tanta gansada si se sabe interpretar de manera correcta, no de manera parcial e interesada.

De como la mano invisible hace funcionar el "social sharing"

El manido, además de socorrido, concepto de mano invisible fue acuñado por el economista inglés Adam smith en el siglo XVIII para explicar como la suma de individuos actuando en interés propio puede conducir al óptimo bienestar común.
Pues el bueno -o ingenuo- de Adam Smith se sentiría orgulloso si descubriera que después de tantos años de emplearse su mano invisible para justificar todo tipo de políticas liberales (y a veces no tan liberales), ahora sirve también para explicar el porqué del funcionamiento de las licencias Open Source y similares y de las redes P2P.

La pregunta es bien simple. ¿Por qué un individuo decide poner a disposición de los demás sus recursos escasos si no va a obtener nada a cambio? ¿Por qué un desarrollador libre destina su tiempo, sus equipos, su ancho de banda a difundir un programa? Por qué se comparte el tiempo de cómputo en redes al estilo Seti@Home? ¿Por qué se comparten copias de seguridad? ¿Posibilidad de obtener trabajo por la experiencia generada? ¿Altruísmo? ¿Just for fun?

The economics of sharing, artículo de The Economist, basado en los trabajos de Yochai Benkler de la Yale Law School. Y la respuesta parece bastante simple: debido a los mínimos costes de transacción que supone. Y Benkler eleva sus análisis más allá de los hechos descritos. Afirma que nos encontraríamos ante un nuevo modelo de organización económica y que denomina Social sharing.

Un análisis que todos podemos entender. Porque todos disponemos de potentes ordenadores con procesadores de los que no aprovechamos su capacidad. También de conexiones a Internet de banda ancha de las que no aprovechamos toda su capacidad (excepto quizá los usuarios de P2P que mantienen su ordenador encendido y conectado todo el día). Los costes marginales de transacción, los costes de intercambiar un bit más o de desarrollar una línea de código más para ponerlo a disposición del público,o los mismos costes de seguir escribiendo un párrafo más en este pequeño artículo, son mínimos. Por eso compartimos.

Curioso que esta economía social sharing parece estar funcionando muy bien en el mundo digital, pero no se traslada al mundo tangible. Pocos casos existen en el mundo de las cosas, el más frecuente es el de los compañeros de trabajo que comparten coche. Los costes de transacción siguen siendo igual de pequeños. Pero parece que los individuos tienen su comportamiento económico mucho más agudizado, temiendo la depreciación de las cosas tangibles por su uso.

Seguramente a todos nos ha sonado el contenido de este análisis de Benkler. todos nos habremos sentido identificados, incluso cuando habla del mundo tangible y de porqué ahí no funciona igual de bien.

Proyecto Genographic

The Genographic Project es una ambiciosa investigación avalada por National Geographic e IBM.
Sus fines son bastante simples: averiguar el origen de las distintas publaciones humanas desde que un antepasado común hace 60.000 años caminaba por Africa.
El proyecto se financia no sólo con ayudas públicas, sino también con la colaboración privada de ciudadanos. Cualquier persona puede participar adquiriendo un kit que cuesta 99.99$ y que le permitirá enviar su ADN y obtener resultados acerca de las líneas poblacionales de sus ancestros.
Para ponerse en situación, dentro de la web del proyecto, nada como visitar el Atlas of the Human Journey.

El Espaguetti Volador, creador del Universo

Con las tan traídas teorías del diseño inteligente del Universo aceptadas y enseñadas en escuelas y universidades de EE.UU. (basicamente, el Universo es tan perfecto porque lo creo un ser inteligente, lease dios) un grupo de estudiantes norteamericanos han decidido hacer un poco de sangre del tema.

Y así ha nacido la teoría del Espaguetti Volador como alternativa a las teorias creacionistas.

Incluso prometen un premio a quién demuestre empíricamente que Jesucristo no era hijo del Espaguetti Volador ...

Los nombres de los huracanes

De los huracanes, de los ciclones y de las tormentas tropicales. ¿Quién elige los nombres que luego vemos en las noticias? Los elige la Organización Meteorológica Mundial, organismo especializado de las Naciones Unidas. Crean listas de nombres para distintas zonas del mundo, listas formadas alternativamente por nombres masculinos y femeninos, de la A a la Z, y que se repiten cíclicamente cada 6 o 7 años. Pero cuando se produce un número considerable de víctimas el nombre es retirado de las listas y sustituido por otro. Por ello, nunca más veremos un Katrina, un Andrew o un Mitch.

Premios Ig Nobel 2005

Confieso que me gustaría ganar uno (Premios Ig-Nobel):

Historia de la Agricultura: James Watson de la Universidad Massey de Nueva Zelanda por su trabajo El significado de la explosión de los pantalones del Sr. Richard Buckley.

Física: John Mainstone y Thomas Parnell de la Universidad de Queensland, Australia, por su paciencia en atender un experimento comenzado en 1927 sobre la viscosidad del alquitrán negro, en el cual una bola de alquitrán gotea una vez cada nueve años.

Medicina: Gregg A. Miller de Oak Grove, Missouri, por inventar los Neuticles - testículos artificiales para perros, disponibles en tres tallas, y tres grados de firmeza-.

Literatura: Los empresarios del Spam Nigeriano - General Sani Abacha, Señora Mariam Sanni Abacha, Abogado Jon un Mbeki Esq., y otros -, por distribuir historias cortas por correo electrónico.

Paz: Claire Rind y Peter Simmons de la Universidad de Newcastle, en el Reino Unido, por vigilar la actividad de una célula de cerebro en una langosta mientras que esa langosta miraba toques de luz seleccionados de la película "Star Wars"

Economía: Gauri Nanda del M.I.T., por inventar un reloj despertador que se mueve y se esconde.

Química: Edward Cussler de la Universidad de Minnesota y Brian Gettelfinger de la universidades de Minnesota y Wisconsin, por resolver la vieja pregunta científica: ¿puede la gente nadar más rápidamente en jarabe o en agua?

Biología: Benjamin Smith de la Universidad de Adelaida, Australia y la Universidad de Toronto, Canadá y la compañía del perfume de Firmenich, Ginebra, Suiza, y las empresas de ChemComm, Archamps, Francia; Craig Williams de la Universidad James Cook y de la universidad de Australia del sur; Michael Tyler de la Universidad de Adelaide; Brian Williams de la Universidad de Adelaide; y Yoji Hayasaka del instituto de investigación australiano del vino. Por oler y catalogar cuidadosamente los peculiares olores producidos por 131 diversas especies de ranas cuando estaban estresadas.

Nutrición: Dr. Yoshiro Nakamats de Tokio, por fotografiar y analizar restrosprectivamente cada comida consumida por él mismo durante un período de 34 años (¡y sigue!).

Dinámica de Fluidos: Victor Benno Meyer-Rochow de la Univ. Int. de Bremen y de la Univ. de Oulu y Jozsef Gal de la Universidad Loránd Eötvös, por usar principios básicos de la física para calcular la presión que se acumula dentro de un pingüino en el proceso de defecación. No pudieron obtener visado para acudir a la ceremonia.